Profundizando en el Pulso de Vida

 

 

Se sabe que la fuerza llamada Pulso de Vida o Aliento de Vida está formada por tres diferentes pulsos, que se diferencian por su ritmos y características, aunque en la practica los tres forman parte de un único fenómeno energético, estrechamente relacionado con la Esencia de la Vida.

El Movimiento Respiratorio Primario (MRP) es el más rápido de los tres, late a la frecuencia de 6 a 12 ciclos por minutos, se manifiesta en ciclos alternos de aumento y disminución de la tensión en las fascias, en el movimiento del liquido cefalorraquídeo, se siente en todo el cuerpo y en todos los órganos y trasmite la fuerza del Pulso de Vida directamente a las estructuras físicas.

La marea media (MM) es algo que muchos terapeutas craneosacrales perciben espontáneamente como un pulso más lento que el MRP, pulsa 2 veces por minuto y también es más potente que el primero, pero se manifiesta en ciclos de expansión y contracción al igual que este.

La principal característica de la MM es su poder de sanación y mantenimiento de las características vitales en los tejidos, como si “transportara” la energía de la cual estos se nutren o tal vez incluso como si “fuera” esta energía. Sea como sea, es indudable que tiene un papel esencial en la vida. Se percibe "detrás" del pulso del MRP cuando este se ha normalizado o el terapeuta ha entrado en una conexión más profunda con el paciente.

La marea larga (ML) es el tercero de los ritmos del Pulso de Vida y de los tres es el más lento, pulsando en ciclos de más o menos 100 segundos (0,6 – 0,7 ciclos por minuto); también es el más profundo y el que menos se manifiesta en los tejidos, siendo sobretodo una corriente de energía vital esencial y primaria. Se ha definido como la más esencial de las tres, como la “información” que permite que todo suceda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posiblemente sea así, pero tal vez es posible que existan ulteriores mareas y manifestaciones de la energía vital que no conozcamos, más profundas o paralelas, lo cual es una duda razonable, así se ha utilizado el término de Pulso de Vida para indicar cualquier pulsación en los tejidos que podamos llegar a percibir.

La característica común de todos estos pulsos es de crear movimiento en los tejidos y fluidos del cuerpo y también en el campo áurico (el campo de energía que existe paralelamente al cuerpo físico) y que son esenciales para la salud y la vida. Además las 3 mareas pulsan desde el interior al exterior, en una fase de expansión y luego regresan desde el exterior al interior, en la fase de contracción.  

Es verdad que no se conoce el origen del Pulso de Vida, por lo menos de una forma científica, aunque se pueda especular desde un punto de vista conceptual. Sin embargo se ha demostrado de forma científica con experimentos que existe realmente, con experimentos en animales y también en seres humanos. En definitiva podemos concluir que el Pulso de Vida es una expresión esencial que se manifiesta en todo el cuerpo como una pulsación rítmica, la cual inicia en el momento de la concepción y perdura a lo largo de toda la vida y no termina hasta varias horas después de la muerte; es necesario para el mantenimiento de un estado de salud optima y refleja la condición de cada persona. Sobre la base del Pulso de Vida se han desarrollado diferentes técnicas terapéuticas, de las cuales la más importante es sin duda la terapia craneosacral desarrollada por el osteópata William Gardner Sutherland, al cual debemos además el descubrimiento de la importancia que esta tiene para la salud y haber desarrollado técnicas de tratamiento realmente efectivas.

El Pulso de Vida representa el fulcro inicial de contacto y el fundamento del tratamiento en la terapia craneosacral, en la fascia-terapia y en el masaje Somos®. Es el punto fijo que permite que lo demás suceda, el código que hay que leer para acceder a estas formas de conocimiento

Las tres mareas que forman el Pulso de Vida son totalmente  independientes de los otros ritmos corporales (latido cardiaco, respiración pulmonar, etc.), son involuntarias (no dependen de la voluntad del sujeto) y además son rítmicas y automáticas. Esto se puede comprobar empíricamente en las personas que “escuchamos”.

El Pulso de Vida se inicia en el feto justo al momento de la concepción, cuando el espermatozoide alcanza el ovulo maduro y se genera la “Chispa de Vida”, que se manifiesta como una pulsación constante que encierra en sí las características esenciales del Ser que nacerá. Se inicia entonces en el instante en el que inicia la vida  misma y se mantiene hasta pocas horas después de la muerte clínica, cuando aún puede palparse, al contrario de lo que ocurre con los ritmos respiratorio y cardiaco.

El Pulso de Vida está estrechamente relacionado con la homeostasis, es decir participa del mantenimiento del medio interno del cuerpo; el MRP por ejemplo, que de las 3 mareas es la más evidente y rápida, está relacionado con el sistema nervioso que nutre, protege y mantiene en óptimas condiciones de vitalidad.

Pulso de Vida y salud: los 3 pulsos se mantienen relativamente constante a lo largo de la vida, experimentando pocas variaciones, siempre de forma lenta y de acuerdo al estado de salud de la persona: cuando estas se producen, como por ejemplo después de una terapia, podemos estar seguro que esta persona experimentará cambios en su estado de salud y en su nivel energético, aunque estos puedan darse con un cierto retraso. La persona se sentirá más plena, más vital, más libre, sus molestias, dolores, achaques serán aliviados o en todo caso, más soportables.

Muchas personas refieren incluso que se sienten más conectadas con su parte espiritual o dicho con otras palabras se sienten con un mayor nivel de conciencia; he oído esto varias veces y siempre me he preguntado el porqué. Tal vez la explicación resida en el hecho de que el Pulso de Vida sea mucho más que la expresión de una energía “interna” y esté conectado con algún tipo de “fuente” externa, que sin duda existe como afirman muchas tradiciones. Tal vez esta fuente de energía sea el Tao, la fuente original que ha generado toda la existencia.

Las dos fases del Pulso de Vida: es este un movimiento pulsatil y que por lo tanto tiene dos fases alternas, una de expansión y la otra de contracción, que deberían ser equivalentes entre si:

1.     Hay una primera fase de expansión en la que aumenta la tensión fascial en todo el cuerpo el cual (debido a este empuje) es estirado y tiende a rotar externamente en sus partes más periféricas y en las estructuras bilaterales, mientras en las partes centrales se endereza; la carga bioeléctrica de iones positivos aumenta. Esta fase se denomina entonces fase de expansión o Yang. Es una fase activa en la que el cuerpo va acumulando energía en todas las células y en el sistema de las fascias principalmente, debido a la fuerza que estás absorben.

2.     Seguidamente acontece la fase de contracción, en la que toda la tensión que se ha ido creando en el sistema de las fascias es liberada y el cuerpo pasa progresivamente a un estado de tensión cada vez menor para finalmente retornar al estado inicial neutro. Las estructuras bilaterales rotan internamente y las partes centrales e impares se flexionan. Esta fase es de características bioeléctrica negativas y pasivas. En realidad la fase de contracción es puramente pasiva, el cuerpo devuelve la tensión que ha acumulado en la fase activa, Yang, de expansión.

 

Efectos del Pulso de Vida sobre las fascias: el cíclico y constante alternar de estas dos fases de expansión y contracción, tiene un efecto importante sobre las fascias de todo el cuerpo que sufren constantes variaciones de tensión, al ser estiradas primero y relajadas después: recordamos otra vez más que no estamos hablando de un movimiento fisiológico, cuanto de una ligera tensión casi imperceptible. Esta débil fuerza, no tiene la capacidad de realizar un autentico movimiento fisiológico, pero si de crear variaciones de tensión a lo largo de todo el sistema de las fascias, las cuales son entonces las encargadas de trasmitir el Pulso de Vida por todo el cuerpo, haciendo verdad la afirmación de los texto de medicina tradicional china (MTCh) que afirman que la energía vital corre a lo largo del fascias. Estas forman un entramado omnipresente, ya que constituyen el tejido de sostén del cuerpo y no existe estructura física que no sea formada por las fascias; vasos, nervios, órganos, músculos, hasta llegar a las células, encontramos tejido de sostén (fascia) en cualquier estructura que vayamos a analizar y todas están conectadas entre si, como los hilos de un jersey.

Cuando alguna fascia está afectada por desgaste, lesión o simplemente por un estado de tensión anormal con restricción en su capacidad de transmitir energía, evidentemente variarán sus características biomagnéticas y biomecánicas, ya que las olas del Pulso de Vida tendrán más dificultad para atravesarla y movilizarla; es además bastante sencillo percibir el grado de tensión en estas fascias, puesto que al estar todas conectadas entre sí, todo el cuerpo es involucrado y la tensión se propaga a través de los tejidos;

 

 

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